Si caístes, don Blas, los serafines cayeron de las altas jerarquías; y cuantas fiestas hay caen en sus días; y porque caen las rentas, hay cuatrines.
Pues ¿qué mucho que caigan tres rocines, por lo manchado y por lo hambriento arpías? Si queréis remediarlo, gasta en lías lo que gastaste en lacayos ruines.
Como si ellos cayeran, los enfada veros caer; y no hay balcón sin fallo, que el toro le obligó a sacar la espada.
Callen y guarden, como aguardo y callo; que caerá de su asno, si le agrada, quien tantas cae de su caballo.
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