Esta cantina revestida en faz; esta vendimia en hábito soez; este pellejo, que, con media nuez, queda con una cuba taz a taz;
esta uva, que nunca ha sido agraz, el que con una vez bebe otra vez; éste, que deja a sorbos pez con pez las bodegas de Ocaña y Santorcaz;
éste, de quien Panarra fue aprendiz, que es pulgón de las viñas su pestuz, fantasma de las botas su nariz,
es mona que a los jarros hace el buz, es zorra que al vender se vuelve miz, es racimo, mirándole a la luz.
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