Mi pobreza me sirve de Galeno, menos bestial por falta de la mula; presérvame de ahítos y de gula, y el barro de acechanzas de veneno.
Cenas matan los hombres; yo no ceno; ni ladrón ni heredero me atribula; güevos me dan sufragio de la bula, mas no la bula sin sufragio ajeno.
Nunca maté la sed en la taberna, que aun de sed no es matante mi dinero, y abstinencia forzosa me gobierna.
Mi hambre es sazonado cocinero, pues del carnero me convierte en pierna hasta los mismos güesos del carnero.
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