Alma de cuerpos muchos es severo vuestro estudio, a quien hoy su honor confía la patria, ¡oh, don José!, que en librería cuerpos sin alma tal, más es carnero.
No es, erudito, que es sepulturero, quien sólo entierra cuerpos noche y día; bien se puede llamar libropesía sed insaciable de pulmón librero.
Hombres doctos de estantes y habitantes, en nota de procesos y escribanos, los podéis gradüar por estudiantes.
Libros cultos, de fuera cortesanos, dentro estraza, dotoran ignorantes y hacen con tablas griegos los troyanos.
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