Salmo XVI Quevedo

Ven ya, miedo de fuertes y de sabios: irá la Alma indignada con gemido debajo de las sombras, y el olvido beberán por demás mis secos labios.

Por tal manera Curios, Decios, Fabios fueron; por tal ha de ir cuanto ha nacido. Si quieres ser a alguno bien venido, trae con mi vida fin a mis agravios.

Esta lágrima ardiente, con que miro el negro cerco que rodea a mis ojos, naturaleza es, no sentimiento.

Con el aire primero este suspiro empecé, y hoy le acaban mis enojos, porque me deba todo al monumento.

Esta obra se encuentra en dominio público. Esto es aplicable en todo el mundo debido a que su autor falleció hace más de 100 años. La traducción de la obra puede no estar en dominio público. (Más información...)

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