A mi amigo D. Pedro Santacilia
La hermosa flor que engalanó tu huerto,Con mano cariñosa cultivadaPor tí con dulce afán, hoy trasplantadaMiras, y temes al destino incierto.
No dudes, no; tu corazon abiertoAl gozo deja, pues que párte ornadaDe la santa virtud quo es la preciadaNave segura que conduce al puerto.
Será felice, y al mirar cumplidaDe sus ensueños la ilusión brillante,Te amará más y más, agradecida.
Hija, te daba su ternura amante:Esposa y madre, llevará de egidaTu nombre, como el faro el navegante.
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