A una desposada

Al mirar de tus sienes desprendidaDe blancas flores la nupcial corona,Mañana en noble y en gentil matronaTe verás, niña hermosa, convertida.

De tu paterno hogar la despedidaLágrimas á tus ojos amontona,Y tiemblas, palideces, te abandonaDe tus ensueños la ilusion querida.

Desecha, bella niña, los temores,Vuelva á tus labiois la sonrisa pura,Resplandezcan tus ojos soñadores;

Que si orna la virtud á la hermosura,El hogar que le brindan los amoresEs un cielo de paz y de ventura.

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