Apariencia engañosa

Ah! no es la tuya, Rosa, la alegríaQue inunda al alma con su amor dichosa:Es la máscara no más con que afanosaOcultas la tenaz melancolía.

Como la luz al espirar el díaEs la luz de tus ojos, misteriosa,Y hasta el acento de tu voz, ¡oh Rosa!El dejo tiene de tristeza impía.

El beso de tus labios no es el besoQue al sueño dulce del amor provoca;La frente quema donde fuera impreso.

En vano buscas anhelante y locaLa dicha, del festin en el exceso:La muerte allí tu corazon invoca.

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