Coanacoch

¡Oh rey alcohuacano sin ventura,Del infame Ixtlixochitl prisionero!¿Por qué en las horas del combate fieroAsí te respetó la muerte dura?

Tu noble cuerpo, de infernal torturaLibre quedara entónce hasta el postreroInstante del vivir, y altivo, entero,Defendieras la patria con bravura.

Heróicos hechos de eternal memoriaHubieran señalado tu camino,El libro enriqueciendo de tu historia!

No así lo quiso tu fatal destino;Mas nada amengua tu brillante gloriaY eterno luce tu blasón divino.

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