La fe (Juan Antonio Viedma)

—Adios, el Rey á pelear me envíaAl África abrasada,Si tu amor se opusiera, romperíaEn tu reja mi espada.

—Vé á lidiar, pero lleva en el combate,Como escudo sagradoDel corazon leal que por mí late,La cruz que yo he bordado.

—Por ella de los árabes infieles.Como nupciales arras,Yo te traeré marlotas y alquicelesY rotas cimitarras.

Adios, dijo la dama en triste queja,Y adios el caballero;Y bañando en sus lágrimas la reja.Partir le vió ligero.

Cuatro veces Abril de gayas floresCubrió la madre tierra,

Des que el noble doncel, soñando amores,Partió para la guerra.

Cuatro años há que en el altar del templo,Donde adora CastillaA su invicto patron, de héroes ejemplo,Una lámpara brilla.

Cuatro años há que en vano su ventana,Dama de ilustre cuna,Cierra al primer albor de la mañanaY abre al lucir la luna.

No viene, dice ya la córte ociosa,Y el corazon deshecho,¡Vendrá!, con ciega fé dice la hermosa,Llevó una cruz al pecho.

Mas de nuevo tornó á buscar su nidoLa golondrina errante,Y espirar vió la dama el mes floridoSin ver tornar su amante.

Detrás de la entornada celosíaLlorando, en triste queja,«¡Ojalá hubiera roto, se decia.Su espada en esta reja!»

Cuando una noche al trasponer los cerrosLa luna enamorada,Sintió en su reja destallar los hierrosAl choque de una espada.

«¡Él és!» dijo al abrir, y en grito ardienteOyó decir «¡Es ella!»A tiempo que asomaba en el OrienteBlanquísima una estrella.

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