El triste fin, la suerte infortunada
El triste fin, la surete infortunada(Ajeno premio de la fe constante)Del uno y otro miserable amante,A quien perdió una noche y una espada,
Oculta en sombre obscura esta labradaPiedra. Tú, peregrino caminante,Repara el grave caso, y con semblantePio suspende el curso á tu jornada;
Que darás tiernas lágrimas no dudoA estas cenizas, donde aun dura ardienteEl fuego que causó desdicha tanta;
Debida composión al mal que pudoMudar color en la cercana fuente,Y el de su fruto en la silvestre planta.
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