La recaida

Otras dos veces del furioso notoProbé las iras en el mar turbado,Y no volver jamás á tal estado,Arrepentido, prometí y devoto.

De la deshecha jarcia y leño rotoDí los despojos al altar sagrado,Y apenas pisé el puerto deseado,Cuando olvidé el peligro y rompí el voto;

Y ahora, que continua y fiera lucha,Mar y vientos se esfuerzan en mi daño,Y sus enojos aplacar porfía,

Mis sordas voces sin piedad escuchaEl justo cielo. ¡Oh inútil desengaño,Cuán tarde llegas al remedio mío!

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