Al glorioso Cervantes Saavedra

A los trescientos años de haber nacido su inmortal don Quijote de la Mancha

I

Para irrisión de andantes caballeros,lanzaste el tuyo, de figura triste,tempestuoso filántropo, que embistedoquiera que barrunta desafueros.

A su lado pusiste el de escuderosperfecto tipo, que al Manchego asistesólo porque el Fidalgo le conquisteínsulas en que hartarse de pucheros...

¡Tal es la sociedad! Almas ardientespugnan por el derecho conculcado,provocando la risa de las gentes;

mientras un maula rústico y taimadosirve de Sancho Panza a los valientespor el plebeyo gaje del bocado.

II

Loco es tu paladín; mas, su maníade amparar a dolientes desvalidos,castigando a bellacos y bandidos,a punto está de ser sabiduría.

Al otro mandria, de cabeza fría,que todo lo refiere a los sentidos,¿qué le importan fazañas ni cumplidos,si al sórdido interés tiene por guía?

Hidalgo el uno, la hermosura creaque corazón le acepte y homenaje,férvido adorador de Dulcinea.

Villano el otro, sueña con el gaje,y, si en algo más noble se recrea,es sólo al recobrar a su bagaje.

III

Desazones, derrotas, penitencia,todo lo arrostra el ínclito Manchego,que, encendido de amor en vivo fuego,milita en protección de la inocencia.

El paje es un modelo de indolencia,a injurias mudo, para lidias ciego,muy discreto, eso sí, cuando entra en juegoel tema de la propia conveniencia.

El adalid, que al débil presta auxilio,deplorará, con frases peregrinas,la suerte de Cardenio o de Basilio.

El mozo, de Camacho en las cocinas,vagará como en propio domicilio,engullendo perdices y gallinas.

IV

Don Quijote es el noble visionario,por altos ideales aturdido;Sancho es aquel plebeyo buen sentido,que prefiere a la gloria el numerario.

Si embiste el Caballero temerario,el mozo queda oculto o encogido,y ni palabra chista, si, vencido,no abandona el palenque el adversario.

Blande el Hidalgo la pujante lanzasólo por la justicia y por su hermosa,que así de caballeros es usanza.

El zafio una piltrafa apetitosales pide a las alforjas, como Panza;don Quijote es poema: Sancho es prosa.

V

El uno al natural, el otro al vuelo;aquél con su sarcástica simpleza;éste elevada siempre la cabeza,confundiendo al Toboso con el cielo.

Arranques de piedad en todo duelo;lujo de cortesana gentileza;contra follones, varonil fiereza;de honrosos lances insaciable anhelo.

Socarrón, el criado, le acompaña,sobre enjalma de mísero borrico,sólo por el botín de la campaña;

y olvida el manteamiento y cierra el pico,porque su burdo cálculo le engañacon Baratarias que han de hacerle rico.

VI

Tal es el mundo, ilustre Romancero:algunos, con la mente perturbada,imitan la ideal, pero arriesgada,profesión del Andante Caballero.

Otros, como su rústico escudero,buscan lo material de la tajada,aunque agujas los pinchen; porque nadalos enamora más que don Dinero.

Armemos los Quijotes por docenas;montemos por millares a los Panzas,y tendremos del mundo las escenas,

donde, al romperse quijotescas lanzas,estallen burlas y se lloren penas,producto de estrambóticas andanzas.

VII

¡Cervantes inmortal!, ¡cuánta corduraacertaste a encarnar en la demencia,haciendo de tu artista la excelenciaperpetuo asombro de la edad futura!

Moral, erudición, literatura,milicia, poesía y elocuencia,¡todo con la fantástica aparienciay el bizarro color de la locura!

¡Sublime Manco, si llegase el díaen que la humana sociedad agote,por deplorable caso, su alegría,

para hacer que otra vez la risa broteen sonoros raudales, bastaríaabrir ante los tristes tu Quijote!

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