Soneto espiritual de Silva
En el siniestro brazo recostadade su amado Pastor, Silva dormía,y con la diestra mano la teníacon un estrecho abrazo a sí allegada.Y de aquel dulce sueño recordada,le dijo: "El corazón del alma míavela, y yo duermo. ¡Ay! Suma alegría,cuál me tiene tu amor tan traspasada.Ninfas del paraíso soberanas,sabed que estoy enferma y muy heridade unos abrasadísimos amores.Cercadme de odoríferas manzanas,pues me veis, como fénix, encendida;y cercadme también de amenas flores".
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