Cansado el ciego Dios de herir flechero

Cansado el ciego Dios de herir flecheroLas nobles almas con incendio hermoso,Quiso buscar sosiegos de gustosoQuien motiva cuidados de severo.

Viendo de Anarda el rostro lisonjero,Pensó que Venus era, y deliciosoGustando en ella halagos de un reposo,Provó lo dulce, reprovó lo fiero.

Pero después sabiendo (en lo arrogante)Que Anarda no era Venus, inflamadoAmó de Anarda la beldad triunfante;

De suerte que en asombros del cuidadoEl propio Amor se vio de Anarda amante,El propio Amor se vio de amor flechado.

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