A un amigo muerto

Rico, noble, feliz, enamorado,Pródigo de talento y de alegría,Amigo caro, me llamaste un día,Y placer y amistad hallé á tu lado.

Del mundo por el piélago agitadoLos dos corrimos sin timon ni guia,Sin esperar de la tormenta impíaPesadumbre, ni susto, ni cuidado.

Luégo, en vez del amor y la ventura,Te dió el martirio su temida palma,Siendo el sepulcro fin á tu amargura.

¡Duerme tranquilo en paz, cuerpo sin alma!¡Dichoso aquel que encuentra en el alturaTras la deshecha tempestad la calma!

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