En el álbum de Maria C. Larravide

El cisne que navegapor el dormido lago;el ruiseñor que entonade noche su cantar;la tórtola que gimecruzando el aire vago;la estrella que aparece,la brisa al susurrar,no tienen el aroma,la luz, la poesía,la gracia, la frescura,la dulce languidezque el cielo ha derramadosimpática María,sobre tus negros ojosy tu rosada tez.El lirio dio a tu alientosu embriagadora esencia;la palma a tu cinturaprestó la ondulación;y hay en tu risa el gratocandor de la inocencia,junto al volcán internoque abrasa el corazón.Feliz una y mil vecesaquel que logre un díalos ojos en ti fijosy el alma fija en ti,decirte una palabra,una tan sólo: ¡mía!Y en tus amables labiosbeber el dulce: ¡sí!

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