La ballena y el lobo

Mirando con desprecio a cuantos pecespueblan el ancho mar, una ballenadecía a boca llena:“todo esto es pitijaya; en dos revesesarrollaría estos bichos si quisieray me los tragaría en un instante.

Si el mentado elefante viviera,me tragara también al elefante;pues, bien visto si ensancho mi garguerosoy capaz de tragarme al mundo entero”.

Tantas baladronadasa todo pez tenían ya mohino,hasta que un lobo callandito vinopor entre las oladas;observó que la grande tragadoraapenas anchovetas engullía,y a todos avisó que la Señoracon toda su armazón nada valía.

Fabio, cuanta a tu amigo este pasaje;dile que a nadie ultrajeexagerando su sin par talento;no vaya a ser que un lobo halle sus tretas,y nos haga saber en un momentoque no puede tragar sino anchovetas.

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