El viajero y la sombra

A Ernesto Noboa y Caamaño

A los que hemos mirado –en una noche horrenda–a nuestra cabecera la faz de la Ignorancia,puesto que comprendimos, se nos cayó la venday tenemos la ciencia de la sonrisa helada.

Y vimos –presentimos más– la cosa estupenday la tiniebla en que se hundirá nuestra naday la noche absoluta en la perdida sendasin amores, sin albas, sin fin de la jornada.

No obstante, cautelosos, en nuestra ceguedad,vamos hacia la fuente de Piedad y Verdad...¡Pero el mayor suplicio es ignorar el puerto

y, en la tormenta hostil que nuestro sueño enluta,al ser como un navío, cuyo piloto muertoy aferrado al timón, no puede darle ruta!

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