Estancias: XIX

Bendigo el sufrimiento que viene de tu manoy el vértigo radiante en que tu voz me sume.Mi amor es para ti como un jardín lejano,que a una alcoba de reina envuelve en su perfume.

Y eternamente oirás en tus noches sin calmami sombría plegaria que, rugiendo, te invoca:al precio de mi sangre y al precio de mi alma,¡véndeme la limosna de un beso de tu boca!

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