Lamentación del melancólico
No alegra la sabiduría...
No alegra la sabiduría,porque la pena es conocery causa la melancolíanuestra sola razón de ser.
El prurito de analizarnos ha perdido,y el huracán del anhelarlanzó nuestra nave en el Mardesconocido...
En la actitud del que ya nada espera...
¡En la actitud del que ya nada esperanos embriagamos de teorías vagas,soñando hacer brotar la Primaverade la infección de nuestras propias llagas!...
¡Señor, contra tu Ley pecado habemosy, en vez del alma dulce que nos diste,en el día final te ofreceremosun corazón leproso, viejo y triste!...
Dulce Jesús, comprendo...
Dulce Jesús, comprendo: toda sabiduríaque de ti nos aleja causa nuestra amargura,y nuestras alas débiles sobre la tierra oscura,se agitan vanamente hacia el eterno día.
¡Nuestra mentira, nuestra verdad: cuánta ironía,ante el amor que pasa y el dolor que perdura,hasta venir la Reina cuya región sombríaempieza donde acaba todo lo que no dura!...
Yo también como tú, por piedades divinas,tengo mi cruz y tengo mi corona de espinas,una sed infinita que mitigar no puedo.
Y como tú, sollozo, Jesús crucificado:Padre mío: ¿por qué me habéis abandonado?Sufro tanto..., estoy solo, Señor..., y tengo miedo.
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