El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha (1608) — Capitulo XI
Y
o ſe Olalla que me adoras,Pueſto que no me lo has dicho,Ni aun con los ojos ſiquiera,Mudas lenguas de amorios.Porque ſe que eres ſabida,En que me quieres me afirmo,Que nunca fue deſdichadoAmor que fue conocido.Bien es verdad, que tal vezOlalla, me has dado indicto,Que tienes de bronze el alma,Y el blanco pecho de riſco.Mas alla entre tus reproches.Y honeſtiſsimos deſuios,Talvez la eſperança muestraLa orilla de ſu veſtido.Abalançaſe al ſeñueloMi fe, que nunca ha podido,Ni menguar por no llamado,Ni crecer por eſcogido.Si el amor es corteſia,De la que tienes colijo,Que el fin de mis eſperanças,Ha de ſer qual imagino.Y ſi ſon ſeruicios parteDe hazer vn pecho benigno,
Algunos de los que he hechoFortalezen mi partido.Porque ſi has mirado en ello,Mas de vna vez auras viſto,Que me he viſtido en los Lunes,Lo que me honraua el Domingo.Como el amor, y la galaAndan vn miſmo camino,En todo tiempo a tus ojosQuiſe mostrarme polido.Dexo el baylar por tu cauſa,Ni las muſicas te pinto,Que has eſcuchado a deshoras,Y al canto del gallo primo.No cuento las alabanças,Que de tu belleza he dicho,Que aunque verdaderas, hazen,Ser yo de algunas mal quiſto.Tereſa del Berrocal,Yo alabandote, me dixo,Tal pienſa que adora vn Angel,Y viene à adorar à vn gimio.Merced a los muchos dixes,Y a los cabellos poſtizos,Y à hipocritas hermoſuras,Que engañan al amor miſmo.Deſmentila, y enojoſeBoluio por ella ſu primo,
Deſafiome, y ya ſabesLo que yo hize, y el hizo.No te quiero yo a monton,Ni te pretendo, y te ſiruo,Por lo de barragania,Que mas bueno es mi deſignio.Coyundas tiene la Igleſia,Que ſon lazadas de ſirgo,Pon tu cuello en la gamella,Veràs como pongo el mio.Donde no, deſde aqui juroPor el ſanto mas bendito,De no ſalir deſtas ſierras,Sino para Capuchino.
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