La gitanilla (1883)
Arbol preciosísimo,Que tardó en dar frutoAños que pudieronCubrirle de luto,Y hacer los deseosDel consorte puros,Contra su esperanzaNo muy bien seguros:De cuyo tardarseNació aquel disgusto,Que lanzó del temploAl varon mas justo:Santa tierra estéril,Que al cabo produjoToda la abundanciaQue sustenta el mundo:Casa de monedaDo se forjó el cuñoQue dió á Dios la forma,Que como hombre tuvo:Madre de una hija,En quien quiso y pudoMostrar Dios grandezasSobre humano curso:Por vos y por ellaSois, Ana, el refugio,Do van por remedioNuestros infortunios.En cierta maneraTeneis, no lo dudo,Sobre el nieto imperioPiadoso y justo.A ser comuneraDel alcázar sumo,Fueran mil parientesCon vos de consuno.
¡Qué hija! qué nieto!Y ¡qué yerno! Al punto,A ser causa justa,Cantárades triunfos.Pero vos humildeFuisteis el estudio,Donde vuestra HijaHizo humildes cursos,Y ahora á su ladoA Dios el mas juntoGozais del altezaQue apénas barrunto.
Salió á misa de paridaLa mayor reina de Europa,En el valor y en el nombreRica y admirable joya.
Como los ojos se lleva,Se lleva las almas todasDe cuantos miran y admiranSu devocion y su pompa.Y para mostrar que es parteDel cielo en la tierra toda,A un lado lleva el sol de Austria,Al otro la tierna aurora.A sus espaldas la sigueUn lucero que á deshoraSalió la noche del diaQue el cielo y la tierra lloran.Y si en el cielo hay estrellasQue lucientes carros forman,En otros carros su cieloVivas estrellas adornan.Aquí el anciano SaturnoLa barba pule y remoza,Y aunque tardo, va lijero;Que el placer cura la gota.El dios parlero va en lenguasLisonjeras y amorosas,Y Cupido en cifras varias,Que rubíes y perlas bordan.Allí va el furioso MarteEn la persona curiosaDe mas de un gallardo jóvenQue de su sombra se asombra.Junto á la casa del solVa Júpiter; que no hay cosaDifícil á la privanzaFundada en prudentes obras.Va la luna en las mejillasDe una y otra humana diosa,Vénus casta en la bellezaDe las que este cielo forman.Pequeñuelos GanimédesCruzan, van, vuelven y tornanPor el cinto tachonadoDesta esfera milagrosa.Y para que todo admireY todo asombre, no hay cosaQue de liberal no paseHasta el estremo de pródiga.Milan con sus ricas telasAllí va en vista curiosa,Las Indias con sus diamantes,Y Arabia con sus aromas.Con los mal intencionadosVa la envidia mordedora,Y la bondad en los pechosDe la lealtad española.La alegría universalHuyendo de la congoja,Calles y plazas discurre,Descompuesta y casi loca.A mil mudas bendicionesAbre el silencio la boca,Y repiten los muchachosLo que los hombres entonan.Cuál dice: — Fecunda vid,Crece, sube, abraza y tocaEl olmo felice tuyo,Que mil siglos te haga sombra.Para gloria de tí misma,Para bien de España y honra,Para arrimo de la Iglesia,Para asombro de Mahoma. —Otra lengua clama y dice:— Vivas, ó blanca palomaQue nos has dado por criasAguilas de dos coronas,Para ahuyentar de los airesLas de rapiña furiosas,Para cubrir con sus alasA las virtudes medrosas. —Otra mas discreta y grave,Mas aguda y mas curiosaDice, vertiendo alegríaPor los ojos y la boca:— Esta perla que nos diste,Nácar de Austria, única y sola,¡Qué de máquinas que rompe!Qué de designios que corta¡Qué de esperanzas que infunde!Qué de deseos malogra!Qué de temores aumenta!Qué de preñados aborta!En esto se llegó al temploDel fénix santo que en RomaFué abrasado, y quedó vivoEn la fama y en la gloria.A la imágen de la vida,A la del cielo Señora,A la que por ser humilde,Las estrellas pisa ahora:A la Madre y Vírgen junto,A la Hija y á la EsposaDe Dios, hincada de hinojosMargarita así razona:—Lo que me has dado te doy,Mano siempre dadivosa;Que á de falta el favor tuyoSiempre la miseria sobra.Las primicias de mis frutosTe ofrezco, Vírgen hermosa:Tales cuales son las mira,Recibe, ampara y mejora.A su padre te encomiendo;Que humano Atlante se encorvaAl peso de tantos reinosY de climas tan remotas.Sé que el corazon del ReyEn las manos de Dios mora,Y sé que puedes con DiosCuánto pidieres piadosa.Acabada esta oracion,Otra semejante entonanHimnos y voces que muestranQue está en el suelo su gloria.Acabados los oficios,Con reales ceremoniasVolvió á su punto este cieloY esfera maravillosa.
Jitanica, que de hermosaTe pueden dar parabienes,Por lo que de piedra tienesTe llama el mundo Preciosa.De esta verdad me aseguraEsto, como en tí verás;Que no se aparta jamasLa esquivez y la hermosura.Si como en valor subido,Vas creciendo en arrogancia,No le arriendo la gananciaA la edad en que has nacido.Que un basilisco se criaEn tí que mata mirando,Y un imperio, que aunque blando,Nos parezca tiranía.Entre pobres y aduares¿Cómo nació tal belleza?¿O cómo crió tal piezaEl humilde Manzanares?Por esto será famosoA par del Tajo dorado,Y por Preciosa preciadoMas que el Gánges caudaloso.Dices la buenaventura,Y dasla mala contino;Que no van por un caminoTu intencion y tu hermosura.Porque en el peligro fuerteDe mirarte ó contemplarte,Tu intencion va á desculparte,Y tu hermosura á dar muerte.Dicen que son hechicerasTodas las de tu nacion;Pero tus hechizos sonDe mas fuerzas y mas véras;Pues por llevar los despojosDe todos cuantos te ven,Haces, ó niña, que esténLos hechizos en tus ojos.En sus fuerzas te adelantas,Pues bailando nos admiras,Y nos matas, si nos miras,Y nos encantas, si cantas.De cien mil modos hechizas:Hables, calles, cantes, mires,O te acerques ó retires,El fuego de amor atizas.Sobre el mas exento pechoTienes mando y señorío;De lo que es testigo el mio,De tu imperio satisfecho.Preciosa joya de amor,Esto humildemente escribeEl que por tí muere vivePobre, aunque humilde amador,
Hermosita, hermosita,La de las manos de plata,Mas te quiere tu maridoQue al rey de las Alpujarras.Eres paloma sin hiel,Pero á veces eres bravaComo leona de Oran,O como tigre de Ocaña.Pero en un tras, en un tris,El enojo se te pasa,Y quedas como alfeñique,O como cordera mansa.Riñes mucho, y comes poco;Algo celosita andas;Que es jugueton el timente,Y quiere arrimar la vara.Cuando doncella te quisoUno de una buena cara;Que mal hayan los tercerosQue los gustos desbaratan.Si á dicha tú fueras monja,Hoy tu convento mandaras,Porque tienes de abadesaMas de cuatrocientas rayas.No te lo quiero decir,Pero poco importa, vaya,Enviudarás otra vez,Y otras dos serás casada.No llores, señora mia,Que no siempre las jitanasDecimos el Evangelio;No llores, señora, acaba.
Como te mueras primeroQue el señor timente, bastaPara remediar el dañoDe la viudez que amenaza.Has de heredar y muy prestoHacienda en mucha abundancia;Tendrás un hijo canónigo,La iglesia no se señala,De Toledo no es posible.Una hija rubia y blancaTendrás, que si es religiosa,Tambien vendrá á ser prelada.Si tu esposo no se muereDentro de cuatro semanas,Verásle corregidorDe Búrgos ó Salamanca.Un lunar tienes: ¡qué lindo,¡Ay Jesus, qué luna clara!¡Qué sol, que allá en los antipodasEscuros valles aclara!Mas de dos ciegos por verleDieran mas de cuatro blancas:Agora si es la risica;¡Ay, que bien haya esa gracia!Guardate de las caidas,Principalmente de espaldas;Que suelen ser peligrosasEn las principales damas.Cosas hay mas que decirte:Si para el viérnes me aguardas,Las oirás, que son de gusto,Y algunas hay de desgracias.
Cuando Preciosa el panderete toca,Y hiere el dulce son los aires vanos,Perlas son que derrama con las manos,Flores son que despide de la boca:Suspensa el alma, y la cordura locaQueda á los dulces actos sobrehumanos,Que de limpios, de honestos y de sanosSu fama al cielo levantado toca.Colgadas del menor de sus cabellosMil almas lleva, y á sus plantas tieneAmor rendidas una y otra flecha:Ciega, y alumbra con sus soles bellos,Su imperio amor por ellos le mantiene,Y aun mas grandezas de su ser sospecha.
Cabecita, cabecita,Tente en tí, no te resbales,Y apareja dos puntalesDe la paciencia bendita.SolicitaLa bonitaConfiancita,
No te inclinesA pensamientos ruïnes,Verás cosasQue toquen en milagrosas,Dios delanteY San Cristóbal gigante.
A. Mira, Clemente, el estrellado veloCon que esta noche friaCompite con el dia,De luces bellas adornado el cielo:Y en esta semejanza,Si tanto tu divino ingenio alcanza,Aquel rostro figura!Donde asiste el estremo de hermosura.C. Donde asiste el extremo de hermosura,Y adonde la preciosaHonestidad hermosaCon todo estremo de bondad se apura:En un sujeto cabe,Que no hay humano ingenio que le alabe,Si no toca en divino,En alto, en raro, en grave y peregrino.A. En alto, en raro, en grave y peregrinoEstilo nunca usado,Al cielo levantado,Por dulce al mundo y sin igual camino.
Tu nombre, ¡oh Jitanilla!Causando asombro, espanto y maravilla,La fama yo quisieraQue le llevara hasta la octava esfera.C. Que le llevara hasta la octava esferaFuera decente y justo,Dando á los cielos gustoCuando el son de su nombre allá se oyera;Y en la tierra causaraPor donde el dulce nombre resonaraMúsica en los oidos,Paz en las almas, gloria en los sentidos.A. Paz en las almas, gloria en los sentidosSe siente cuando cantaLa sirena que encanta,Y adormece á los mas apercebidos:Y tal es mi Preciosa,Que es lo ménos que tiene ser hermosa:Dulce regalo mio,Corona del donaire, honor del brio.C. Corona del donaire, honor del brioEres, bella Jitana,Frescor de la mañana,Céfiro blando en el ardiente estío:Rayo con que amor ciegoConvierte el pecho mas de nieve en fuego:Fuerza que ansí la haceQue blandamente mata y satisface.
En esta empresa amorosaDonde el amor entretengo,Por mayor ventura tengoSer honesta que hermosa.La que es mas humilde planta,Si la subida enderezaPor gracia ó naturaleza,A los cielos se levanta.En este mi bajo cobreSiendo honestidad su esmalte,No hay buen deseo que falte,Ni riqueza que no sobre.No me causa alguna penaNo quererme ó no estimarme;Que yo pienso fabricarmeMi suerte y ventura buena.
Haga yo lo que en mí esQue á ser buena me encamine,Y haga el cielo y determineLo que quisiere despues.Quiero ver si la bellezaTiene tal prerogativa,Que me encumbre tan arribaQue aspire á mayor alteza.Si las almas son iguales,Podrá la de un labradorIgualarse por valorCon las que son imperiales.De la mia lo que sientoMe sube al grado mayor,Porque majestad y amorNo tienen un mismo asiento.
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