A mi ángel
Cúbreme con tus alas, ángel mío,haciendo de ellas nube que no pasa;tú proteges la mente á la que abrasala cara del Señor, mientras el río
del destino bajamos. Pues confíoque cuando vuelva á la paterna casa,no ya velada la verdad, mas rasacontemplar pueda á todo mi albedrío.
Mira, ángel mío, que la vida es cortaaunque muy trabajosa su carreray en ella no puede ir el alma absorta
de su Dios. Así espero á que me muerapara verlo, pues única soportala muerte á la verdad nuda y entera.
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