A Nietzsche

Al no poder ser Cristo maldijistede Cristo, el sobrehombre en arquetipo,hambre de eternidad fué todo el hipode tu pobre alma hasta la muerte triste.

Á tu aquejado corazón le distela vuelta eterna, así queriendo el cipode ultratumba romper, oh nuevo Edipo,víctima de la Esfinge á que creiste

vencer. Sintiéndote por dentro enclavodominación cantaste y fué lamentolo que á risa sonó de león bravo;

luchaste con el hado en turbulentoquerer durar para morir al cabolibre de la razón, nuestro tormento.

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