Matar el tiempo
He sorbido tus lágrimas, princesa,y en ellas el secreto de tu pecho,mas no temas, lo juro por tu lecho,no lo dirá mi lengua que fué presa
de tu boca. Soy fiel á mi promesa.Cuando, mendigo, llegué á tí maltrechodel cielo amparo hallé bajo tu techoy me pusiste junto á tí en la mesa.
No sólo en ella. Pero bien, señora,por delgado que sea cada estambreque traman la costumbre redentora,
esta es de nuestra vida la raigambrey se come, fijando antes la hora,más por matar el tiempo que no el hambre.
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