Los hombres viejos II
Trapos, calcomanías, defunciones, objetos,muladares de todo, tinajas, oquedades,lápidas, catafalcos, legajos, mamotretos,inscripciones, sudarios, menudencias, ruindades.
Polvos, palabrería, carcoma y escritura,cornisas; orinales que quieren ser severos,y se llevan la barba de goma a la cintura,y duermen rodeados de siglos y sombreros.
Vilmente descosidos, pálidos de avaricia,lo que más les preocupa de todo es el bolsillo.Gotosos, desastrosos, malvados, la injusticiase viste de acta en ellos con papel amarillo.
Los veréis adheridos a varios ministerios,a varias oficinas por el ocio amuebladas.Con el sexo en la boca canosa, van muy serios,trucosos, maniobreros, persiguiendo embajadas.
Los veréis sumergidos entre trastos y coñosinternacionalmente pagados, conocidos:pasear por Ginebra los cojones bisoñoscon cara de inventores mortalmente aburridos.
Son los que recomiendan y los recomendados.La recomendación es su procedimiento.Por recomendación agonizan sentadosdonde la muerte cómoda pone su ayuntamiento.
Cuando van a acostarse, se quitan la careta,el disfraz cotidiano, la diaria postura.Ante su sordidez se nubla la peseta,se agota en su paciencia la estatua más segura.
A veces de la mala digestión de estos cuervosque quieren imponernos su vejez, su idioma,que quieren que seamos lenguas esclavas, siervos,dependen muchas vidas con signo de paloma.
A veces son marquesas íntimas de ambiciones,insaciables de joyas, relumbronas de trato:fracasadas de título, caballares de acciones,dispuestas a llevar el mundo en el zapato.
Putonas de importancia, miden bien la sonrisacon la categoría que quien las trata encierra:políticas jetudas, desgastan la camisajodiendo mientras hablan del drama de la guerra.
Se cae de viejo el mundo con tanto malotaje.Hijos de la rutina bisoja y contrahecha,valoran a los hombres por el precio del traje,cagan, y donde cagan colocan una fecha.
Van del hotel al banco, del hotel al paseocon una cornamenta notable de aire insulso.Es humillar al prójimo su más noble deseo,y el esfuerzo mayor le hacen meando a pulso.
Hemos de destrozaros en vuestras legaciones,en vuestros escenarios, en vuestras diplomacias.Con ametralladoras cálidas y cancionesos ametralllaremos, prehistóricas desgracias.
Porque, sabed: llevamos mucha verdad metidadentro del corazón, sangrando por la boca:y os vencerá la férrea juventud de la vida,pues para tanta fuerza tanta maldad es poca.
La juventud, motores, ímpetus a raudales,contra vosotros, viejos exhombres, plena llueve:mueve unánimemente sus músculos frutales,sus máquinas de abril contra vosotros mueve.
Viejos exhombres viejos: ni viejos tan siquiera.La vejez es un don que cederá mi frente,y a vuestro lado es joven como la primavera.Sois la decrepitud andante y maloliente.
Sois mis enemiguitos: los del mundo que sientorodar sobre mi pecho más claro cada día.Y con un soplo sólo de mi caliente aliento,con este soplo dicté vuestra agonía.
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