Mandado que mando a don Gil de las calzas de CEDA...

Al Gil, gili, gilipo, gilipolla,campana sin metal y sin badajo,mando un millón de veces al carajo,pues tanto pus episcopal apoya.

Su estupidez de carne de cebolla,su ensotanada hiel, su alma de ajoy su cara de culo y de gargajohan de ser más quemados que fue Troya.

Vete, mariconazo: se te ha vistobajo los pantalones el roquetey bajo la mirada el ano hambriento.

Algún día estarás, me cago en Cristo,dentro del purgatorio de un retreteenunciando la mierda con tu aliento.

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