La guerra de Oriente
¿Qué rumor funeral, desconocido,turba de nuestras noches el reposo?¿Qué confín de la tierra se estremece?¿Qué drama misteriosobuscan en las tinieblas las miradas?¿Por qué al oído percibir parece,sordas y remotísimas pisadas,y Europa estremecida,presa quizás de lúgubres temores,vela en insomnio ardiente,atenta a los insólitos rumores,con los ojos clavados en Oriente?¿Dónde está el sol? ¿En qué parte del mundosu luz engendra el díade tal tribulación? ¿Qué moribundoreflejo de agoníala aurora boreal al sur envía?¿Por qué roja de sangre luce el albaal ser de nuevos días triste cuna,y orlada de bermejas aureolas,a la América va la casta luna,huyendo de este viejo continente,próximo a ser de sangre una laguna,que meza hirvientes sus purpúreas olasdel Ural a las costas españolas?Desde que un día una gigante sombra,cayéndose a lo largo de los mares,al que de Cáncer trópico se nombrafue a dar con su cabeza fatigada,cubriendo con su manto el Océanoy haciendo de un volcán una almohadaen que dormir su sueño soberano;desde que aquel colosose hundió, midiendo con su cuerpo el mundo,con su nombre llenando la ancha historiay mil generaciones con su gloria,en silencio profundola tierra se quedó: yació la espaday enmudeció el cañón; y tras el caosque rodeó la esencia de aquel hombre,surgió la creación, cesó la nada,y este siglo quimérico y sin nombrede sus manos salió: que él con su sangrebautizó el porvenir regenerado,y él mártir, con su muerteselló la rendición de las nacionesy cerró el estamento del «pasado»...Napoleón murió; con él la guerra;y el VERBO, que es la paz, reinó en la tierra.¿Quién perturba los díasde progreso, de luz y de esperanzaque han surgido después? ¿Quién temerariocon sus manos impíasa contener se lanzala rápida corrienteque sin cesar avanza,bramando ¡«Libertad»! en son rugiente?¿Quién la apagada teade la discordia agita?¿Quién violala paz reconquistada? ¿Quién empleael azote en un siglo que peleasin más pavés que la palabra sola,sin más espada que la sola idea?¡Guerra! ¿Dónde y por qué? Ya el pensamiento,la cárcel quebrantó del servilismo;su dignidad el hombre ha restaurado;la sombra se rasgó del fanatismo,y el principio sagradode «igualdad» ante Dios cunde doquiera,más lento o más veloz ¡ay! ¡según fueronmás densas la opresión y la cegueraen que los pueblos míseros durmieron!¡Guerra! ¿Dónde y por qué? Tended la vista.sobre la faz del mundo;veréis del Evangelio la conquista,que así en consuelos la verdad exhala:«Sois hermanos... ¡levántate, mendigo!¡humíllate, Señor! Dios os iguala;porque en verdad os digoque no hay otra grandeza ni otra estirpeni más elevación ni jerarquíaque la del genio en comunión conmigo¡y la de la virtud, que es hija mía!»Y esa inmortal palabraes la emancipación; y ella nos trajola fe, que es la virtud, y ella nos labraun grande porvenir, ¡que es el trabajo!¡Guerra! ¿Dónde y por qué? No en las batallas,ni con bronce homicida,ni con acero y armadura y mallasla raza de los hombres fratricidabusca ya esa venturaque una vez para siempre vio perdidapor la misma maldad de su alma impura...¡No! del corto destierro,que hemos llamado vida los mortales,no es posible las penas y los malesahogar con sangre o extirpar con hierro...Bálsamo de las llagas las doctrinaslos pueblos aliméntanse de ideas;castillo inexpugnable es la tribuna,campo las populares asambleas,y el triunfo la verdad sagrada y una,a la cual dice Dios: «¡Bendita seas!»¡Guerra! ¡Guerra!... ¿Y en dónde?En los inmensos páramos polaresel grito del autócrata responde.«¡Guerra en torno de mí! ¡Yo soy la guerra!»¡Guerra! ¡guerra! ¿Y por qué? Surca los maresy cunde por la tierraotro clamor fatídico del polo,y contesta esa voz entre los hielos:«¡La Europa es para mí, para mí solo!»¿Y quién es él? Aborto de los cielosla sombra le ha engendrado;le nutre la ambición; el egoísmocarcome sus entrañas; el pecadomuerde su corazón; el fanatismoenróscase a sus pies la tiraníapetrifica su alma; la durezapintada está en su faz; su pensamientoes la superstición; la hipocresíaes su traje imperial; y con su alientoanhelará apagar todas las ciencias,para dejar el universo a oscurasy reinar absoluto en las conciencias.Cadáver del pasado,quiere infestar un siglo adolescente;noche de nuestro sol, quiere, menguado,matar su luz ardiente;recuerdo de terrores,tenebroso en el alma se insinúa,y la vista del mundo atribuladade él a la Inquisición vaga y fluctúay acaso encuentra en él a Torquemada.Viviente anacronismo,en nuestro siglo lúgubre extranjero,es «Tifoe» que vuelve del abismo,¡susto y horror del universo entero!¿Quién es él? Dolorida, ensangrentada,cual en garras de un buitre una gacelaPolonia está a sus pies despedazada,viviente acusación que nos revelasu crueldad ambiciosa y despiadada.Su mano tocó a Hungría,y la Hungría se heló...¡mano de muerte!y Nápoles y Roma y Lombardía,atadas a sus pies, el sueño inerteduermen bajo ominosa tiranía.Él pesa sobre Franciacomo manto de hielo,ahoga el pensamiento en Alemania.del Cáucaso feliz enluta el cielo,y en América, en Asia y donde quieratiene feroz una uña carnicera.Hoy es Turquía... ¡Basta,basta ya de ignominia y de paciencia!¡El fuego de la cólera entusiastaen las miradas de la Europa brilla,y se alza al rumor de las cadenas,con el rubor en la glacial mejillay la ira santa en las heladas venas!¿Qué quieres?... ¿dónde vas? Nube de sombraformada en un rincón de algún imperio,¿cómo el haber pensado no te asombraenvolver en tu luto un hemisferioy hacer de mil ejércitos, tu alfombra?¿Cómo has soñado, di, apagar la lumbredel espíritu humano? ¿No te aterrala civilización del Mediodía,la que ha dos siglos incendió a Inglaterra,la que aún humea en Francia todavía,la que cunde voraz por la ancha tierra,la que a tu vez te abrasará algún día?¡Guerra! Pues tú la quieres,sea guerra sagradapor nuestra parte... ¡al invasor Atilaque trae de nuevo el aquilón en brazos,opóngase magnánima y tranquilala Europa, a quien afrenta,y haga al coloso boreal pedazos,como a frágil barquilla la tormenta!¡Oh!, ¡si bajases a la patria mía!¡Oh!, ¡si en tu loca sañatrajeses algún díatus fieras hordas a la fiera España!...¡Ay de ti entonces! ¡El airado notoque hizo a Napoleón doblar la frente,te arrojará a la faz tu cetro rotopor las manos de un pueblo independiente!Entre tanto, naciones oprimidas,olvidad la flaqueza y el cansancio;¡levantaos rugientes, aguerridas,tú, la primera, que en tu seno anidasel insulto postrer, vieja Bizancio!Concita tú del cálido desiertolas nómades y fieras caravanas,las tribus del mar Muerto,las de Arabia, las hordas caucasianasy las bárbaras gentes africanas...¡Todos, hijos de Agar! ¡alzaos todosy defended la sacrosanta herenciade Mahometo, y las aras de Mahoma,y el derecho inmortal de independencia,y a esa tierna deidad, que reverenciala historia al lado de la antigua Roma!¡Hijos del gran Leónidas, alzaos!Hazañas de los griegos de otros días,romped del tiempo el polvoroso caos:corra otra vez la sangre generosade Maratón en las cenizas frías,y al hijo de Moscovia, que os insulta,sepultad en las olas del Euxino,que de Jerges las haces aún sepulta¡Tú, Francia altiva, liberal, guerrera,siempre audaz, siempre rica de entusiasmo,recuerda el sanguinoso Beresina,donde el que fuera de los siglos pasmohuyó por vez primera,dejando tras de sí llanto y ruina:recuerda del Kremlin la roja hoguera,que una tumba en los mares ilumina,y que el trotón cosaco tascó el frenode tu París en el lujoso seno!Ahí tienes ¡oh Albión! al que dividecon tu poder el reino de los maresy allá en la India tus esfuerzos midey contigo, en los círculos polaresy en la China y doquier siempre coincide;tú, que eres, oh Inglaterra,grande, porque el destino te hizo libre,lánzate al mar, arrójate a la guerra,y su ancha garra, tu leopardo vibre,sobre el oso polar que al mundo aterra,Alemania, Polonia, Italia mía,de Palermo a Venecia infortunada,noble y doliente Hungría;Suiza, ciudadela codiciadade pérfidos tiranos ambiciosos;y tú, región feliz, allá sentadaal otro lado de la mar bravía,república de hombres generosostodos, en fin, los que lloráis cansados,los esclavos, los tristes, los opresos,del pueblo los tribunos desterrados,los de la patria huérfanos proscritos,llegad como torrentes despeñados;«¡Libertad!» «¡libertad!» sean vuestros gritos;¡precipitaos; vengad vuestros dolores;caed sobre el tirano;despedazad sus tercios invasores,y a Europa purgue vuestra heroica manoarmada de justicia y de venganza,del que cruel intentalos faros apagar de una esperanza,que allí en el porvenir su luz ostentatras los aciagos siglos de tormenta!
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