A Dios (Carvajal)
(En el cumpleaños de mi padre)
Verba mea auribus percipe, Domine, intellige clamorem meum.
Salmo 5
Señor, por todas partes mi espíritu te encuentra,armado de justicia, vestido de poder;y cuando más se extiende mi vista, se concentraen mi alma el sentimiento de tu indecible ser.
Te miro en el espacio azul del firmamentomidiendo con tu vista la inmensa eternidad,de fúlgidas estrellas un trono por asientoy el sol allá en tu diestra vertiendo claridad.
Te miro en esas nubes que llevan encrespadasde manto ennegrecido cubierto de capuz,cuando rugiendo cruzan el éter inflamadasprivándome que mire tu bienhechora luz.
El hórrido estampido que cruza el firmamento,cuando iracunda viene la negra tempestad,y el ronco rebramido con que se rasga el vientome anuncian con su estruendo tu regia majestad.
Te miro en las nevadas pirámides que al cielosu cúspide levantan con mágico esplendor,magníficos santuarios que diste a mi suelopara que rindan culto los Andes a su Autor.
Señor, por donde quiera se vienen a mi mentetambién de tus bondades ideas en tropel,y a cada instante mi alma conoce reverentelas glorias del imperio que codició Luzbel.
Empero más sublime te muestras y glorioso,admiro enternecido tu santa majestadcuando de alianza el arco te anuncia misteriosocual ese Dios inmenso de paz y de bondad.
¡Señor, yo te contemplo! Mi voz agradecidate eleva esta plegaria al son de mi laúd,porque te ve guardando la religiosa vidadel hombre a quien inspira tu soplo de virtud.
Ya no del temor santo que inspiras en el mundodespiertas en mi mente la grande admiración;un sentimiento sólo de gratitud profundo,de amor y de esperanza penetra el corazón.
Señor, agradecido mi espíritu te adora,tu grande providencia conozco y tu bondad,inmensos beneficios tu mano me atesoraguardando de mi Padre la vida tu piedad.
Si un día dar quisistes a mi alma el sentimientode este favor divino que llena el corazón,justo es que agradecido te rinda el pensamientoen homenaje humilde sincera adoración.
Concede, Dios, que el aura de tan preciosa vida,cual suele aquí las flores tu céfiro mecer,en calma, en dulce calma, del tiempo la corridamodere, refrescando benéfica tu ser.
Protege ¡oh Dios! sus días, cual padre bondadosoy un himno de alabanza mi voz entonará,y el arpa del Profeta con eco misterioso¡Hosanna! allá en los cielos también repetirá.
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