Himno a la libertad
«Salve, salve, deidad peregrina,por los déspotas siempre ultrajada;otra vez por un Dios rescatadamás hermosa te vemos brillar».
Eres siempre aquel astro que brillade los pueblos mostrando el destino;eres sol que fecunda el caminode ventura, de gloria y de paz;eres soplo de Dios con que al hombredel cobarde letargo despierta;eres ángel que vela en la puertade ese templo de gloria inmortal.
«Salve, salve, etc.».
Hoy el pueblo conoce dichosoel influjo que debes al cielo,hoy desgarras propicia ese veloque en tinieblas hundió la ciudad:hoy el hijo le debe a su padreque gimió largo tiempo expatriado,hoy el hijo por ti rescatadode la madre en los brazos está.
«Salve, salve, etc.».
Hoy enjuga la esposa su llantoy el esposo en tranquila bonanzahoy bendice la dicha que alcanzarespirando feliz en su hogar:hoy los brazos extiende el amigoal amigo que vio en desventura,y se estrechan en dulce ternurainvocándote, santa deidad.
«Salve, salve, etc.».
Hoy despueblas las crudas montañas,los desiertos y el suelo extranjeroque escucharon el ¡ay! lastimerodel proscrito que vieron vagar.Salve, salve, deidad peregrina,sin piedad tanto tiempo ultrajada,no separes, por Dios, tu mirada,que es un rayo de luz celestial.
«Salve, salve, etc.».
En tu nombre hemos visto elevarseal cobarde, al traidor, al infame;en tu nombre hubo monstruo que llamesus crueldades, virtud, libertad;en tu nombre al genízaro altivo,por la voz de su jefe azuzado,hemos visto blandir descaradotinto en sangre el agudo puñal.
«Salve, salve, etc.».
En tu nombre también al ministrodel Señor hemos visto injuriado,y proscrito y cruelmente ultrajado,porque fue de virtud ejemplar,¡oh, qué horror! la beldad en tu nombreen oscuras mazmorras gemía;¡oh, qué horror! los insultos sufríadel esbirro sacrílego audaz.
«Salve, salve, etc.».
En tu nombre el traidor halló premios,en tu nombre medró el asesino,en tu nombre un salvaje beduinoholló leyes, honor y moral;mas, cual astro que siempre señalaa los pueblos su hermoso destino,hoy nos abres propicia el caminode ventura, de gloria y de paz.
«Salve, salve, etc.».
Abrí con asombro los ojos y el díahirió mis pupilas, hirió el corazón;y, al ver la mentira del sueño, sentíaroer mis entrañas amarga impresión;
Amarga cual nunca probara mi pechosentí en ese instante de eterno pesar,al verme proscrito y en mísero lechobuscando con ansia mi patria, mi hogar.
¡Ay patria querida! perdona si osadacantando este sueño mi lira infeliz,pintó del oprobio que sufres cuitadael fúnebre cuadro con negro barniz:
No tiene la culpa mi débil acentosi acaso tu rostro colora el rubor,la tiene el imbécil que vive contento,la tiene el maldito que ultraja tu flor.
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