Impresión a la vista del mar

Infeliz y entregado al torbellinode tristes pensamientos viome el cielo,sin patria, sin amigos, sin consueloy postrado al rigor de mi destino.

Vagando, como suele, de contino,quien la copa bebió de la amargura,mi vista se extendió por la llanura,que no tiene ni huella ni camino.

¡Era el mar! y su aspecto majestuosolargo tiempo detúvome absorbidoen éxtasis profundo, misterioso.

¡Era el mar! que agitado por los vientosmi suerte retrataba enfurecidoo, en su calma, mis tristes pensamientos.

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