Una esperanza

¿Cómo queda, no ves, querida esposa,la blanca helena que, a tu lado crece,cuando el riego le falta que le ofrecetu mano, cada vez más cariñosa?

Inclínase marchita y congojosaal blando soplo que sus hojas mece,sus pétalos desgreña, y desparecedel verde tallo que adornó graciosa.

De pena igual tu ausencia lastimerame llena el corazón y triste, mustia,mi faz se muestra de dolor transida,

¡Ay! morir cual la flor también debiera,y si vivo, sólo es porque en mi angustiala esperanza de verte me da vida.

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