Adán en la redención

Cuando al morir Jesús, en su cimientoretiembla el orbe, y con fragor y sustose abren las tumbas, soñoliento, adusto,Adán en pie se pone al caso atento.

Mira absorto en redor, mira al portento,e inquiere con afán quien es el justoque en medio a chusma vil, sublime, augusto,así se ofrece en sacrificio cruento.

Sábelo, en fin, y al punto la rugosafrente, y el rostro, y los cabellos canos,con rudo brazo arrepentido hiere.

Y mostrando la Cruz, dice a la esposa:«Yo recibí la muerte de tus manos,y Él por tu culpa y por mi culpa muere.»

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