Canonización
Primer amor, tú vences la distancia,Fuensanta, tu recuerdo me es propicio.Me deleita de lejos la fraganciaque de noche se exhala de tus tiestos,y en pago de tan grande beneficiote canonizo en estosendecasílabos sentimentales.
A tu virtud mi devoción es tantaque te miro en el altar, como la santaPatrona que veneran tus zagales,y así es como mis versos se han tornadoendecasílabos pontificales.
Como risueña advocación te he dadola que ha de subyugar los corazones:permíteme rezarte, novia ausente,Nuestra Señora de las Ilusiones.
¡Quién le otorgara al corazón dolientecristalizar el infantil anhelo,que en su fuego romántico me abrasa,de venerarte en diáfano capeloen un rincón de la nativa casa!
Tanto se contagió mi vida todadel grave encanto de tus ojos místicos,que en vano espero para nuestra bodaalguna de las horas de purezaen que se confortó mi gran tristezacon los primeros panes eucarísticos.
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