Baladas españolas de Don Vicente Barrantes
Bajo mi picollevo un papel,prenda de amoresde una mujer.En él su vidasu alma va en él...¡lloraba tantocuando volé!...
O como en El copo de nieve:
¡Ay niña triste!es la esperanza nieveque se derrite.
O como en la de El Ciprés del Buen Retiro, que por lo corta insertamos a continuación:
Niñas, mis niñas galanas,que por tardes y mañanaspasear gozoso os mirocon vuestras madres ancianaspor los bosques del Retiro;
Torced a la izquierda mano,y cuando encontréis despuésun ciprés triste y lozano,os contaré en verso llanola historia de ese ciprés.-
Ese ciprés macilentoal columpiarse en el vientodice en lánguido suspiro:-«Yo soy un remordimiento»del palacio del Retiro.»
»Mis hojas lágrimas son»con que Isabel de Borbón»lloró contrita y cristiana»su malograda pasión»al conde Villamediana.
»De sangre y llanto nací,»sobre una tumba broté,»entre suspiros crecí,»y aun dos almas aquí»vienen a llorar su fe.
»En vano me azota el viento,»y un siglo y otro pasó,»y tempestades sin cuento...-»¡Niñas! el remordimiento»es eterno como yo.»
¡Ya llega! ¡ya llega! lo anuncia la brisa,lo anuncia al Orientela nube ayer negra, mas hoy sonrosada:la brisa es tan solo su dulce sonrisa;la nube sus ojos de ardiente mirada,que el alma presiente,que bebe estasiada.Vendrán las mañanas de plácido gozo;a orillas del río,vendrán las meriendas, los dulces festejos,y luego brindando galán alborozolas noches de estío,las noches de luna que duermen los viejos.
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