Un misterio
Baladas españolas
¿Queréis saber un misteriode los que el mundo no entiende,porque la fe que le faltaciego del alma lo tiene?En los hechos más sencillosmira el filósofo a vecesla mano de Dios, y entoncesla bendice y los comprende.
¿Queréis saber un misteriode Dios? escuchad pues éste.
Más que ninguna hermosa,más que todas feliz,por el mundo entre flores y gozosaiba una meretriz.Era su anhelo el placer,su vida la bacanal,y ella creía ¡pobre mujer!ventura eternallos halagos del ángel del mal.
Quiso una noche el hadoprobarla su rigor,y un mozalvete que pasó a su lado,le dijo con amor:-¿Quién eres, niña donosa?-Soy una feliz mujer,que va volando cual mariposade placer en placer.-¿Eres dichosa? -¿No lo he de ser?
«Me duermo entre los besos;»Mis sueños de oro y luz,»en deleites me embriagan y embelesos...»¿Quieres probarlos tú?»Hago los años instantes,»eternizo los placeres,»todos los hombres son mis amantes,»burlo a las mujeres...»y... soy dichosa. -«¡Cómo lo eres!...»
»-¿Qué vale la existencia«de la mujer al fin?»lo que la rosa de fugaz esencia,»prez de un jardín.«Se ve, se coge, se admira,»se marchita, se deshoja,»y con desprecio luego se tira...»la vida me enoja,»y deshago la flor hoja a hoja.»
Capricho fue sublimedel acaso o de Dios;un lazo forja Amor y los oprimecon él allí a los dos.Y ya la horroriza el oro,y aunque el llorar ignora,perdido al ver su virginal tesorode cuerpo y alma, llora,para regalo del que la adora.
Duerme al son de los besossueños de oro y de luz,embriagada en deleites y embelesos,que ignora la virtud.Pero a veces se despiertaen sobresalto cruel,sentir creyendo que un alma muertaes el alma de él,y que sus besos destilan hiel.
Hubo una noche lúgubreque a su galán llamó,sedienta de placer, y un eco tétricosólo le respondió.-«Ángel mío, vida mía,»¡respóndeme por tu amor!»pero dormido su amor seguía;y en tenue vaporse elevaba su alma al Señor.
«Yo a la implacable muerte»su presa arrancaré.»Dormido así en mi seno ¿he de perderte,»mi único Dios y fe?»¡Era yo tan venturosa!»su amor me regeneraba.»Para los cielos yo soy su esposa,»desde que él me amaba»yo en los cielos mi vista fijaba.»
Pero resuena un cantolúgubre, funeral.«Ilusiones... amor... ¡ay!... ¡humo! ¡llanto!»todo aquí es mortal.»«No turbes ya su reposo(el sacerdote le grita)«sólo la esposa llora al esposo;»tú estás maldita,»y tu llanto a los cielos irrita.»
Comments
Loading comments…