Reconvenciones
Sentada en la riberala niña lloradesdenes del ingratoque la enamora;y un pajarillola dice en melodiosocanto sencillo:
-«Más lágrimas no viertas»por el perjuro,»que del arroyo enturbian»el cristal puro,»y Dios se queja»porque el azul del cielo»ya no refleja.»
Y otra vez enturbiandodel agua el brillo,dijo la triste jovenal pajarillo:-«¡Ave del alma!»Recobrarán las ondas»pronto su calma;
»Que la noche el silencio»turba si llora,»y más pura y brillante»sale la aurora,»rica de perlas,»que pájaros y brisas»ansian beberlas.
»Y si turba el rocío»la flor lozana»más belleza recobra»por la mañana,»cuando en desmayo»quiebra el sol en sus hojas»su amante rayo.
»¡Ay! tú que a mis amores»testigo fuiste,»¿por qué al pérfido amante»no le dijiste:»¡Turbas su alma,y esa ya no recobra«nunca la calma!»
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