Al Polo
La nave que deja el puerto,¿sabe a qué azares se lanza?¿Conoce el hombre el inciertocamino de la esperanza?
Del Norte el pálido astrosigue en su rumbo el marino,y el hombre el pálido rastrode la estrella del destino.
La nave camina a solascuando el sol rompe las brumas,entre las azules olasy entre las blancas espumas.
Con las pasiones en calmay ante horizontes risueños,despierta a la vida el almatras los infantiles sueños.
La nave deja los climasdonde soplan vientos leves,y ve de lejos las cimasde las congeladas nieves.
Nuestra juventud declina,cual sol de marchitas lumbres,cuando la edad se avecinahacia las áridas cumbres.
Y siempre obstáculos hallanuestro infatigable anhelo,como esa nave que encallaen los témpanos de hielo.
Nuestro espíritu angustiadonublan las dudas tan sólo,como a ese buque han nubladolas largas noches del polo.
Las ilusiones amadas,las esperanzas altivashuyen, como esas bandadasde las aves fugitivas.
No es fin de nuestros desmayosdar breve tregua a los males;no anuncian del sol los rayoslas auroras boreales.
Como esa barca remotasplayas ignoradas busca,afán de cosas ignotasnuestro pensamiento ofusca.
Hasta que la edad arrancadel alma la ilusión bella,y, como al buque, en la bancade lo imposible la estrella.
Rompióse la nave fuertey entre las corrientes vaga;así en el mar de la suertenuestra existencia naufraga.
Y en tanto, ignorado y solo,cubierto en perpetuo invierno,se oculta lejano el poloinexplorado y eterno.
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