Ausente (Querol)

Ya promediado el curso de mi vida,y cuando en lontananzase hunde el pálido sol de la esperanza,hacia la edad perdidapláceme sólo que la mente vuelva,cual vuelve el ave en el otoño al nidoque dejó, ingrata, en la africana selva.

Ella vuelve...yo no. Patria distante,con la que siempre enternecido sueño,como guarda el amantela imagen fiel de su adorado dueño,yo de tu imagen propiaguardo en el pecho la imborrable copia,y a ti, como el excesoél de su afán enamorado calmasellándola con prolongado beso,yo doy también los besos de mi alma.Desde estas mustias y áridas colinasmirando hacia el Orientefínjome ver tus costas blanquecinas,tu alegre campo y cielo transparente.De las volcadas urnas de tus ríoshuye el caudal sonoropor los bosques umbríosde naranjos en flor con frutos de oro;de tus jardines subeincesante el aroma de tus flores,como de incienso la sagrada nubedel fuego del altar de los amores;bajan de tus montañas,conversando entre sí con rumor leve,el arroyo perdido entre las cañasy el viento que las mueve;posan en tus riberas,olvidadas del vuelo,las raudas golondrinas pasajeras;copian tus lagos el azul del cielo;te dora el sol con lumbres de topacio,y a cada flor que brota de tu suelose abre una estrella en tu anchuroso espacio.Valle escondido en la montaña umbrosa;llano cubierto con la mies dorada;pradera deleitosa;tarde apacible y soledad callada;frondosos olivares;palmas que el viento halagador cimbrea;campanario lejano de la aldea;vela perdida en los azules mares;faldas del monte oscuras;cimas, al rayo de la tarde rojas;chozas de las llanuras,cuyos umbrales el parral sombrea;lluvia que baña las nacientes hojas;brisa que las orea;cipreses de la ermita;altar lleno de luces y de aroma;gradas de piedra de la cruz bendita;torre del moro en la redonda loma;remanso del molino;ánades blancos de las verdes charcas;playas del mar dormido y cristalino;redes colgadas de las viejas barcas;largo surco entreabiertopor la mojada tierra;negros frutales del antiguo huerto,y alta pared con yedras que lo cierra;canción de amor en el materno idiomapor los senderos cuando el alba asoma;claras noches de estrellas;luna, del mar nacida;crepúsculos rojizos, cuyas huellasduran como una amante despedida;tiernas memorias bellassois, con que engaño mi dolor presente,forjándome con ellasla imagen santa de mi patria ausente.

¡Cuántas veces a solas,junto a mi hogar, las noches del invierno,ciudad que arrullan las mugientes olas,con el conjuro tiernoyo, del cariño filial te evoco,y, alucinado o loco,fíngeme la memoriaque por tus calles silenciosas entro,y a todas partes donde voy encuentrohojas dispersas de mi humilde historia!

Viejo portal de la temida escuelade mi niñez, en cuyo fondo oscuroaún mi alma al flaco preceptor recela,plaza de nuestros juegos; tosco murodel caserón, en dondela fantasma del cuento me figuroque aún de noche se esconde;iglesia adonde, niño,fui a extasiarme en las luces y en las flores,mancebo, fui a las citas del cariño,y hombre, a implorar consuelo en mis dolores;aulas donde al concursoexplicaban las ciencias sus secretos,mientras que yo las páginas del cursollenaba de sonetos;cuarto de mis lecturas;casa natal deshabitada y vieja;calle de las nocturnas aventuras,cuando rondaba la entornada reja;alamedas del ríodonde vagué soñando a mi albedrío;fuentes que al paso hablábanme contentas;arcos ojivos del dintel del templo;torres de nuestros padres, duro ejemplode las férreas edades turbulentas,y ora mudos testigosde cuanto fue y ha muerto;hogar de mis amigos,siempre a mi planta conocida abierto:vosotros sois el venturoso nido,donde el que siente un corazón que amavive exento del miedo y, del reproche;mientras que el nuevo hogar en que hoy residoes para mí como la estéril ramadonde el ave, al pasar, duerme una noche.

Yo pido sólo a Dios que el primer rayode luz que vi bajo el paterno techosea el que alumbre mi postrer desmayo;que en torno de mi lechocallada vele, al acabar mi vida,la amistad de la infancia, con estrecholazo su mano por mi mano asida;que entre rotos sollozos comprimidosbañen mi faz con lágrimas y besosmis hermanos queridos,que son mi sangre y hueso de mis huesos;que de mi vida el apagado germencaiga en la fosa pobre y siempre abiertadonde de antiguo mis mayores duermen;y que al pasar mi espíritu la puertade ese oscuro destino,ante el que tiembla la esperanza incierta,encuentre, señalándome el camino,la dulce sombra de mi hermana muerta.

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