Canción a la rosa
Cuenta una vieja fábula que, cuando el Señor quisopoblar de humanos seres el nuevo Paraíso,aún virgen de dolor,puso en las manos trémulas de la primera esposael capullo entreabierto de la primera rosa,símbolo del amor.
Joya por los celestes artífices labrada,y para la que dieron sus luces la alborada,su blanca espuma el mar,los invisibles ángeles las gasas de sus velosy el aire los perfumes y aromas de los cielosrobados al pasar.
Para las ricas tintas de sus brillantes hojasvinieron del Ocaso las llamaradas rojas,de Oriente el arrebol;pidiéronle al rocío sus perlas por tesoro,y formaron los pétalos de su corola de orocon los rayos del sol.
De entonces que la rosa, de la materia oscura,fue la transfigurada esencia ardiente y puraque sube a lo ideal,y en el humilde arbusto sobre la frágil ramabrilló con hojas tenues, como la casta llamade un alma virginal.
De entonces que es la rosa como el sagrado emblemade toda ambicionada felicidad suprema,de todo inmenso bien;adorno en los festines, ofrenda en los altares,corona con que el vate por premio a sus cantaresciñe la noble sien.
Recuerdo de lejana felicidad perdida,prenda de un juramento de amores que no olvidaninguno de los dos.¿Quién sabe las historias de dichas o de angustiasque guardan de una rosa las pobres hojas mustiasque el viento lleva en pos?
¿Quién sabe los misterios de una existencia breve?¿Por qué la engendra y mata el mismo soplo levede la brisa fugaz?¿Por qué es la obra más frágil de Dios y la más bella?¿Por qué es la imagen triste de ese placer sin huellade la ilusión falaz?
Algo esa flor purísima de incomprensible esconde,como un reflejo vago de aquella patria en dondereside el sumo bien:no se engendró en el barro la incorruptible esenciaque en su divino cáliz aún guarda la inocenciaperdida del Edén.
Por eso en fiel memoria de aquella edad primera,cuando renace espléndida la verde primaveravuelve esa flor gentil,como el eterno símbolo de aquel amor profundoque renueva el consorcio del cielo con el mundoa cada mes de abril.
ENVÍONiña feliz que duermes bajo el materno arrullo,como en jardín cerrado tiernísimo capullodormido en un rosal,cuando esas flores mires abrirse en tus ventanaspiensa que son las rosas las cándidas hermanasde tu alma celestial.
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